viernes, 15 de enero de 2016

PARTE 1

1.       Un reflejo de Luz


Esta es la historia de un Ser humano, de sus particularidades y condicionamientos, y de cómo algo extraordinario decide nacer desde dentro de él con la finalidad de despertarlo y mostrarle el mundo de una manera totalmente nueva, expandida y llena de sentido.

Esta es una historia de evolución, trasformación y amor a la verdad interior.

El nombre de este personaje en cuestión es Mario Rodríguez Mariño, o sea sé, yo mismo, la persona que firma este relato  y pone la cara a la foto que encontrarás por alguna parte cercana a este texto

Ahí estoy yo. En la imagen de la foto y en estas palabras que recepcionas a través de tu mente mientras tus ojos miran y traducen estos garabatos que llamamos escrita. Una conciencia asociada a un nombre que recibe definición dependiendo de la persona que mire y lea. Dependiendo del intérprete que eres tú.

Si no me conoces de nada y este es el primer contacto que vivimos juntos, el concepto mental asociado a mí nombre, asociado a este Mario, no te dirá todavía casi nada. Esta muy vacío de contenido para ti a la espera de que la lectura de este texto avance y vaya llenándo de significado ese espacio.  En un rato quizás decidas que te gusto  o no. Te parecerá interesante lo que cuento o un rollo patatero. Resonaras con las palabras que comparto o te dejaran totalmente indiferente. Decidirás si hay algo para ti por aquí o nada en absoluto…., y quizás dentro de un rato más podrás contar algunas cosas acerca de este Mario Rodríguez Mariño que ahora comienzas a descubrir. Tu Mario. El que solo tu puedes percibir.
Interpretaras a través de tu propia manera de ser, quien es este para ti este personaje del que ahora empiezas a leer.

Si por el contrario ya coincidimos antes, si compartimos algo previamente a esta lectura en esta existencia, el concepto mental asociado a mi nombre y a estas palabras ya te estará diciendo muchas cositas. Incluso antes de comenzar a leer. ¿A ver que cuenta este ahora? No estará tan vacio. Te señalara sentires relacionados con lo vivido juntos.

Si eres mi Madre muy probablemente estés sintiendo ahora cosas muy diferentes a las de cualquier otro ser humano que pueda leer esto en este mundo. Besos mama.

Si nos conocemos de clase de yoga, espacios de conciencia, vivencias,…, mi reflejo te recordara muy probablemente cosas bonitas. Si tuvimos la oportunidad de miramos y reconocernos mientras podíamos sentir latir nuestros corazones, entonces muy probablemente nos sentiremos cerquita y agradecidos.

Si eres un amig@ con el/la que compartí risas y juego, quizás lo que sientas acerca de mi sea muy distinto a lo que sienten las personas con las que coincidí en el pasado trabajando en algo con lo que no vibraba mucho con la finalidad de ganarnos un salario.

Si fuimos pareja intima, con toda probabilidad, será muy diferente tú percepción si vino de ti o vino de mi la decisión concluir esa relación.

Si nos conocimos en la infancia, en la adolescencia, en la madurez…

Y así podríamos seguir un largo rato añadiendo condicionantes vitales relacionados con periodos de mi vida y de la tuya, y las infinitas circunstancias de los momento que pudieron unirnos.  Con los roles que asumimos en nuestros encuentros y los papeles que interpretamos en ellos.

¿Quién es este personaje llamado Mario Rodríguez Mariño que ahora comienza a contar una parte de su viaje personal? Eso dependerá sin duda de ti.

Si esta definición la dejáramos únicamente en mís manos, ahora que he podido viajar por algunos de mis mundos Ertes, te digo que yo no soy nadie ni nada.
Que soy todo y mucho más de lo que nadie pueda llegar a definir.
Que soy sin duda eso que piensas y sientes y además mucho más.
Que soy infinito e inmortal. Que no soy absolutamente nada.
Que soy tu.
Un reflejo de luz que se expande y se contrae brillando a diferente intensidad por espacios y procesos vitales.

Y digo antes de visitar algunas de las profundidades de mi interior, por antes de ello te abría contado cosas muy diferentes a esto que ahora lees. Te abría explicado cosas mucho más concretas relacionadas con mi personaje basadas en creencias, interpretación de hechos y condicionamientos asociados a mí mismos. Ahora no lo haré. Por lo menos no por el momento. Ahora lo que quiero es compartirte como es eso de viajar por la vida a través de mi cuerpo.

El viaje que te voy a contar tiene un antes y un después relacionado con algunas cuantas cosas que me empezaron a suceder  y que ahora me sucede con mucha más asiduidad. Y es así para mí, porque antes de estos sucesos vitales comenzaran, percibía la vida de una manera, y después de ellos simplemente comencé a percibirla de otras maneras realmente diferentes. En mi percepción, incuestionablemente diferente.

Para denominar de alguna manera a esos sucesos, y ya que sus características tienen mucho que ver con cuando uno despertar de un largo sueño, lo llamaré las vivencias del despertar. No soy nada original es esto. ¿Verdad que te suena? Tantas y tantas personas hablando de lo mismo a lo largo de la historia de la humanidad. Especialmente en este momento históricos de transición evolutiva que compartimos.
El despertar de la conciencia en el ser humano. Tema antiguo y siempre de actualidad.
Muchas personas hablando de lo mismo y cada una compartiendo experiencias a su particular, individual y única manera. Todo lo mismo pero siempre esencialmente diferente.

“El Renacer, crecimiento y evolución de la conciencia a través de la vida humana”.

Pura vida en movimiento constante que nos sucede y sucederá a todos irremediablemente de una o de otra manera

2.       Nacer a la vida

Lo primero es lo primero, y está claro que para poder hablar de renacer, lo primero sería hablar del nacimiento.
Nacer a la vida. Esa es la condición básica necesaria para estar compartiendo esto que por aquí se estoy escribiendo. No hay otra que yo sepa por ahora.

Tu. Yo. Los personajes que creemos ser. La manera de percibir y percibirnos. Todo consecuencia necesaria del contundente y simple hecho de que un buen día nacimos a la vida física. Así es.

De alguna manera realmente mágica, algo relacionado con nosotros realizo un extraordinario viaje a través del vientre de nuestra madre, se materializo en un acto de unión físico realizado (cuanto menos) por un ovulo y un espermatozoide, creció desde un puntito minúsculo dentro de un útero, y un buen día, llegado el momento exacto, salimos al mundo a través ese acto que llamamos nacimiento.

Sin nacimiento no estarías leyendo todo esto ahora. (o por lo menos sería muy improbable que te interesara)
Sin nacimiento no hay personajes.  No hay cuestión ni preguntas.
No hay billete para este viaje.

Si yo estoy aquí decidiendo escribir y tú estás ahí decidiendo leer, es porque un buen día nacimos. Lo entendemos fácilmente. Es simple… aunque no por ello tampoco menos extraordinario.

En mi caso todo eso sucedió el 19 de Septiembre del 1975, en la cuidad de Madrid. España.
Antes de ese día no existía este Mario Rodríguez Mariño como nacido en lo físico. Nadie conocía a ninguno de mis posteriores personajes. Ni mama, ni alumnos de yoga, ni amigos, ni parejas,… Nada. Un vacio completo de contenido. Algo inexistente en la materia.

Sin embargo, unos segundos después, tras mi acto de nacimiento, algo único llegaba al mundo. Algo totalmente nuevo y autentico. Original. Una creación irrepetible que algún día se convertirá en alguna clase de contenido para el ser único, autentico, original e irrepetible que tú eres. El ser extraordinario que tu eres que también nació.

Antes de nacer, no éramos nada. Después de nacer, somos un infinito de posibilidades en relación.

Y es que nacemos vacios de contenido. Sin nombre. Eso es algo que nos llega en algún momento del proceso de nacimiento. Nacemos sin ninguna definición. Somos seres humanos vivientes con nuestras capacidades perceptivas activadas pero sin ninguna identidad todavía. Sin personajes. Vacio de contenidos.
Somos un silencio esencial

Esto es algo muy parecido a lo que los yoguis relatan con respecto al nacimiento del Universo:

“Lo primero fue el silencio esencia. La vibración OM. Después todo lo demás”

Y lo dicen porque cualquiera que decida explorar la meditación y contemplar vida en silencio, como hacen ellos y muchos otros seres de este planeta, podrán vivenciar directamente que lo que entendemos como silencio total, en realidad es algo que simplemente no existe. Lo que se experimenta a través del silencio mas silencioso posible es siempre la base sonora de una vibración esencial perceptible de la cual nacen todas las demás. Una vibración indefinible que se asemeja a la percepción del sonido “OM”. Algo así como un frigorífico vibrando.
La vibración del Cosmos.
Es por este motivo que mucho imitamos en algún momento de nuestras vidas esa vibración esencial cantando el sonido “OM”. Invocamos con mayor o menor consciencia, y sonoridad, la esencia que somos todos antes de las definiciones y los conceptos.
Es un intento de sintonizar con el silencio que somos de base y elevarlo de nuevo.

Es curioso ver como en la biblia se relata metafóricamente algo muy parecido a esto:
“En el principio existía el Verbo (el sonido), y el verbo estaba con Dios. Era Dios…y aquel verbo se hizo carne ”

Un sonido primordial indefinible pero perceptible del cual nacen todos las demás infinitas posibilidades vibracionales del universo. Variaciones de la misma esencia fruto de los juegos sonoros de las relaciones.

El 19 de Septiembre de 1975 el bebe que era yo nacía al mundo. Primordial. Esencial. Puro. “Díos hecho carne”. Con el billete de la vida recién sacado para realizar este viaje de relaciones y posibilidades. Vacío de contenido. Sin encuentros. Sin personaje. Conectado al silencio esencial. Como todos los recién nacidos.

Otro sonido primordial naciendo para la gran orquesta de la vida.
Lo normal y no por ello menos extraordinario en todo ser humano. Conviene recordarlo


3.       Los Sonidos Esenciales

¿Quién será este ser que ahora nace? ¿Para qué habrá venido? ¿Qué hace aquí?
Todo un misterio por resolver que recién comienza a ser descubierto. Que todavía después de muchos años de aquello sigue resolviéndose.

El silencio esencial del recién nacido comenzando a sentir el inicio del viaje de su vida. Abriéndose desde las infinitas posibilidades disponibles relacionadas con la gran riqueza de la existencia, hacía lo concreto y determinado.

 Aquí esta. ¿Y quién está?
Pongámosle nombre, dicen su familia de la tierra. Aquellos que lo miran con los ojos como platos y que recibieron la misión de ser los primeros en interactuar con este nuevo ser.
La primera gran decisión que afectará profundamente a la identidad de quien nació.

¿Que será, Dolores, Luz o Rosa? ¿Quizás Mohamed, Tao Yin o Stephan? ¿Podría ser Miguel, Mikel o Michael?...

Y resulta que otra persona nacida también con nombre, sonidos y creencias recibe el gran honor de decidir el contenido sonoro del nuevo bebe nacido, y con ese simple hecho está elevando algo muy importante para el futuro de este nuevo humano. El nombre que lo acompañara. Los sonidos con los que se identificará y lo identificarán.

El Silencio esencial que somos, desde el  infinito de sus posibilidades sonoras, dando paso a unos sonidos concretos encargados de hablarnos de quienes somos para la vida.
Los sonidos esenciales. El primer acercamiento hacia una identidad.

Estarás conmigo que no es lo mismo recibir un Dolores, Paz, Jacinto, Tao Yin o Mikel. Es distinto.

En mi caso, como ya bien sabes, esos sonidos esenciales elegidos fueron Mario, heredando un padre Rodríguez y una madre Mariño.

En tu caso, tu sabes ya muy bien cuales fueron.
Nada que ver con el silencio.

El juego comienza… y desde el silencio comienzan las elecciones.

4.       Identidad Colectiva

No se tu, pero yo cuando me paro a contemplar los sonidos de un nombre, puedo sentir de fondo un aroma lejano asociado a su origen que tiene mucho que ver con el significado de esos sonidos para mi persona. Significados relacionados con una conciencia mayor. Con aquello que llamamos colectivo.

Te propongo un juego como ejemplo. Tomemos mi nombre, Mario Rodríguez Mariño, en seguida entenderás de que va:

Cierro los ojos ahora para que me sea más fácil percibir, respiro un par de veces profundo, pongo la atención en mi nombre, lo visualizo por partes, y enseguida empiezan a aparecer algunas cosas que te puedo compartir:

MARIO, que alguien me dijo una vez que significa hijo de Marte, me trae inmediatamente a Italia, spagettis, Roma,…etc. Mis oídos escuchan música romántica italiana. Siento el Renacimiento y sonidos de agua saliendo de una fuente. Veo esculturas, pintura  y arte.
Respiro y en seguida me aparece Mario Bross, con su bigote y sus fantásticos saltos en los juegos de aventuras de las maquinitas antiguas. Un montón de moneditas siendo comidas.
Respiro y veo el Mar sereno con una mujer vestida de blanco en la orilla llena de pureza.

RODRIGUEZ, cuyo significado oficial sé que es hijo de Rodrígo, me conecta en seguida con Rodrigo de Vivar, el Cid. Con las cruzadas, con Castilla y los caballeros templarios de la edad media. Siento batallas entre los cristianos y musulmanes. Sangre, caballos y espadas.
Respiro y me aparece la frase “estar de Rodriguez”. Un hombre solo en una casa queriendo disfrutar de su soledad pero en realidad muerto de miedo por encontrarse lejos de su mujer.
Respiro y me viene España, su bandera y algunas historias relacionadas con el sentimiento que une a los nacidos dentro de este concepto territorial.

MARIÑO me trasporta a Galicia, al cantábrico y a la lluvia. Me trae naturaleza verde, vacas y marisco. Me acerca aromas a buena comida, bruma y frescor. Finisterre y el fin del mundo.
Respiro y me vienen las meigas. Las brujas gallegas. El hablar sin decir nada. La dureza y la sencillez de la tierra.
Respiro y me llegan familias nobles. Linajes. Tradición. Traición.

Así salió ahora este juego para mí. Hazlo tú con el tuyo si te apetece. Es divertido y curioso observar la gran cantidad de cosas que tenemos asociadas a una parte tan importante de nosotros como es nuestro nombre. Nuestros sonidos.

Este simple juego que para mi procede de un yoga milenario llamado Nidra, me muestra como cuando nacemos y recibimos nuestro nombre, también nacemos para formar parte de un conciencia mayor, con sus propios códigos, memorias y propósitos. Nacemos para percibir, sentir e interpretar enormes campos de información que pertenecen a una conciencia colectiva que nos envuelve. A la gran orquesta. Venimos para tocar al servicio de una banda concreta de entre las muchísimas orquestas y bandas posibles de este planeta. De este universo.

Estarás conmigo de que sería muy distinto hacer este juego a través de los sonidos de otros nombres diferentes, como por ejemplo el de Chantal Valeska Weidner. Las imágenes serían bien distintas, verdad. Campos de información diferentes. Procedencias diferentes. Conciencias colectivas diferentes. Esencias muy diferentes. Aunque luego la vida quizás decida juntar a estos dos personajes para que juntos decidan el nombre de un nuevo bebe para el mundo.

Te quiero Helena Sofía Rodríguez Weidner.
Mi hija ama